Nuestros abuelos se rascaban el bolsillo

     A muchos de vosotros os compraron Motoretta, Bicicross BH o aquellas primeras BMX vuestros abuelos; en muchos casos, haciendo un gran esfuerzo económico. Les tocó rascarse el bolsillo, como lo hicieron en su día para adquirir su propia bicicleta, que venía a ser su vehículo de uso diario. El automóvil, a finales de los años 20, que es la época que vamos a tratar, estaba al alcance de unos pocos.

     Os compraran la bici vuestros abuelos o no, lo cierto es que en los recuerdos que tenéis de aquellos rompepiernas seguro que están presentes vuestros abuelos, en muchos casos. Probablemente os enseñaran a andar sin ruedines, os llevaran de paseo al parque, y quizás tuvisteis la suerte de tenerlos a vuestro lado cuando llegó vuestra adolescencia, e íbais con vuestras bicis en su pueblo, pasando los meses de verano, con recuerdos imborrables.

     A nuestros abuelos también les tocaba rascarse el bolsillo a finales de los años 20, que es la época que vamos a tratar, en el caso de cometer infracciones cuando conducían sus bicicletas. Vamos a exponer las sanciones a las que se veían expuestos siguiendo la reglamentación de 1929:

     Debían circular por el lado derecho, y de una manera cuya interpretación quedaba a criterio de las Autoridades: lo más arrimados posible a paseos, aceras o andenes. No debían apartarse de su derecha todo lo que permitiera la anchura del camino al oír a otro vehículo que tratara de alcanzarles. Marchar en paralelo era, asimismo, merecedor de sanción, como lo era circular con otra persona en una misma bicicleta. Circular sin timbre de aviso era otra de las causas de sanción, así como utilizar bocinas u otros aparatos acústicos sustituyendo al timbre. No llevar luz blanca en la parte delantera de la bici ni un disco rojo en la parte trasera también llevaba aparejada una sanción de tipo económico. Para todos los casos que hemos visto, la multa correspondiente era de 5 pesetas.

     Adelantar a un vehículo por la izquierda, salvo en el supuesto de no haber espacio por la derecha, era también sancionable. Si el adelantamiento se producía en cambios de rasante o curvas con visibilidad inferior a 100 metros, la reglamentación de la época aplicaba sanción, de la misma forma que no utilizar convenientemente los frenos en pendientes. La multa que llevaban aparejada todos estos supuestos era de 25 pesetas.