Mario Espeleta, una GAC muy especial y mucho más...

     No ha sido fácil llegar a hacer un post dedicado a Mario Espeleta. Huye de cualquier tipo de protagonismo y,  por otra parte, le incomoda que su trabajo -o el de cualquiera- sea objeto de críticas. Considera la restauración de bicicletas algo muy personal, donde cabe cualquier licencia, si bien admira las rehabilitaciones fieles al modelo original.

     Sin embargo, cuando vio el post dedicado a "Al rescate de las bicicletas clásicas", y leyó referencias a él, y al ir leyendo acerca de varios amigos y conocidos en este blog, se ha animado a participar. He aprovechado el momento para tener una conversación telefónica con él, antes de que se arrepintiera, y me ha sorprendido lo buen interlocutor que es: habla, dando detalles, con pasión de las bicicletas y de la vida, y hace pausas para escuchar con atención.

     Mario, de 45 años, lleva unos 6 ó 7 coleccionando bicicletas, pero cuando era (más) joven ya preparaba cualquier bici que llegara a sus manos. Sigue atentamente la evolución de los grupos de facebook dedicados a bicicletas clásicas, si bien es poco dado a intervenir con comentarios.

     Mario Bicis Vintaje, como también es conocido, considera cualquier restauración digna de ser respetada y hasta admirada por el trabajo que hay detrás, independientemente que el resultado se adecúe o no a patrones establecidos o a gustos personales. Por eso anima a la gente a que restaure viejas bicicletas. El resultado puede ser mejor o peor, pero el trabajo que hay detrás lo sabe quien ha emprendido la rehabilitación de una bici de este tipo.

     Las bicis que prefiere son "las nuestras"; las que tenían los chavales de su época. Tuvo una GAC 500 plegable que partió 3 veces haciendo saltos, lo cual dio trabajo a su tío, quien debió emplearse con la soldadura de esa sufrida unidad. A su hermano le regalaron una Akimoto, que dejaba a Mario. Con un cuadro de una bici de carretera se fabricó una BMX. Recuerda, como anécdota, que resbaló saliendo de la piscina, clavándose el pedal de hierro de la bici, lo cual le supuso una herida de guerra más.

     Por lo que respecta a los criterios de elección de unidades a adquirir, Mario tiene claro que la bici le tiene que decir algo: le gustan todas las de la época, de paseo, de cross, BMX o de cualquier tipo, pero hay una circunstancia que no pasa inadvertida para nuestro protagonista: cuanto más necesitada está de restauración una unidad, más le llama, como un perro de mirada triste en una perrera ante una visita para adoptarle a él o a un compañero.

     Mario suele salir a dar paseos con la bici por Valencia -él es de Torrent- una vez al mes con Javier Rubert, Pascasio, Pepe Mora, José Redon, Iván, Coin, Toni Parrucchiere, Rick Max y Alberto Almagro. También les suele acompañar la esposa de éste. Mario es consciente que alguno se quedará en el tintero, y pide comprensión por ello. Recorren la ribera del Turia, y por allí suele haber gran cantidad de ciclistas entre los que llaman la atención con sus bicis de antaño perfectamente restauradas.

      Casi todas las bicis las ha comprado Mario por la zona de Valencia. Una unidad se la enviaron desde Madrid, pero suele ir a recogerlas en mano a localidades no excesivamente distantes.

     Mario observa que en este mundillo de las bicis clásicas hay muy buenas personas. Su experiencia ha sido muy positiva, dejando a un lado el hecho de que le da rabia que los trabajos sean criticados, pero es algo que, como reconoce pasa las menos de las veces.

     Nuestro protagonista no se desprendería de ninguna bici, pero si se tuviera que aferrar a una para que nadie se la llevara, sería una Motoretta roja, regalo de un amigo. También me habla de una X2 azul brillante, que regalaron a un chico en su Primera Comunión y, tras pasar muchos años en un trastero, y conservarse perfectamente, llegó hasta Mario.

     Pero a mí Mario no me engaña. Yo sé que la niña de sus ojos es una Crossetta preparada estilo militar, con faro de Mobylette, depósito, maletas, etc: una joya que todos admiran a su paso.

     A Mario también le gustan los coches clásicos. Le llaman la atención en especial los 127 y Ford Fiesta L porque los tuvo su padre y Mario los condujo desde los 16 años. También  le parecen simpáticos y bonitos los populares ocho y medio. Pero la gran pasión de este trabajador de Calzados Beguer son las Fallas. Su hermano Vicente es Maestro Fallero. Confecciona fallas que la cuñada de Mario pinta: arte en estado puro, quizás más preciado por lo efímero de su existencia.

     En "Torrent al día", medio de comunicación digital de su localidad le hicieron un reportaje a Mario. Si tuviera que resaltar dos características de este valenciano, me quedaría con su humildad y accesibilidad. Mario tiene claro que no compite en ninguna carrera: aspira a disfrutar de una afición y a ayudar a quien lo que necesite. "Quien siembra, recoge", añado yo. 

La espectacular Crossetta customizada tipo militar de Mario.

Motoretta en un parque infantil.

Preciosa restauración de Mario Bicis Vintaje.

Panther vs. Motoretta.

Élite 80 en la Ciudad de las Ciencias de Valencia.

Restauración estilo rat.

California vs. Meteor: duelo de be haches.

Campo de fútbol de San Gregorio, en Torrent. Minuto 92. Empate a uno entre el equipo local, Monte-Sión B femenino, y el segundo clasificado. Se dispone a lanzar la pena máxima Valeria. Toma carrerilla; el interior de su pie izquierdo impacta con el balón y...

¡Qué preciosidad de bici! Por cierto, en la foto anterior, gol por toda la escuadra.

La ya mítica Crossetta de Mario es testigo de un precioso atardecer.

Mario, su espectacular Crossetta y coches clásicos: Torrent al día tiene los mimbres perfectos para una interesante crónica.

Mario sabe buscar ese enfoque especial, esa composición estética, ese juego con luces y sombras que hacen que sus fotos sean creativas y únicas.

Mario, muy bien acompañado, en pleno ambiente fallero.