Bicicletas Otero (Madrid): más de 90 años en la brecha

     A finales de siglo XIX el ciclismo empezaba a popularizarse. En cualquier invento de un mínimo de calado, se observa una evolución cuyo primer paso es el acceso al producto inventado exclusivamente por parte de la clase social más adinerada. Se trataría de "pagar la novedad". Por otra partel, hay que destacar que la bicicleta no se consideró muy útil en sus comienzos: el material empleado en su construcción era la madera, con el exceso de peso que ello conllevaba. La pregunta más común sobre este particular era: ¿Para qué cansarse en dar pedales, si el esfuerzo que movía la bicicleta podían realizarlo los caballos?

      El precursor de la bicicleta, barón Karl von Drais,  no obtuvo en vida el reconocimieento a su esfuerzo por idear un medio de transporte económico y práctico, como es la bicicleta. Falleció en 1851. Pasó el tiempo, y a la bicicleta de von Drais se añadieron pedales, produciéndose una popularización de la bici a nivel mundial, que a España llegó con cierta demora.

      En la segunda década del siglo XX, bajo el reinado de Alfonso XIII, en Madrid, calle Segovia, iba a abrirse un nuevo comercio: Bicicletas Otero. La tienda fue fundada por Enrique Otero. De de este pionero surgieron ideas que sentaron las bases a nivel teconlógico de las bicicletas con las que se disputan en la actualidad las grandes pruebas ciclistas a nivel mundial.

     La tienda de los Otero en la madrileña calle Segovia fue destrozada por un atentado de ETA en 1992. Pero al de tres años se repararon los daños y la tienda reanudó su actividad. Los hijos de Enrique Otero, Enrique y Sol, tomaron las riendas del negocio al fallecer su padre. Sol se encargó del trabajo previo al diseño de una bicicleta ligera que combinase su uso deportivo con el diario personal, principalmente para quienes tienen un largo camino al trabajo y tienen como meta cuidar su salud. El principal encargado de la tienda pasó a ser el hermano mayor de Sol, Enrique. Cuando Enrique hijo falleció, Sol empezó a tomar las riendas del negocio.

     El emplazaniento del local coincide con la ubicación que tenía cuando abrió sus puertas en vez primera en 1927. Situado en el Madrid de Los Austrias, tiene ese sabor a antiguo propiciado por el entorno. También el interior de la tienda nos retrotrae a épocas pasadas. En un viaje con la imaginación, podemos retrotraernos a finales de los años 70, y evocar, en ese ambiente con olor a neumáticos nuevos y un sabor especial que pocos establecimientos conservan, la presencia de relucientes bicis de cross de la época. Incluso, imaginarnos a Enrique Otero mostrando los productos, y a chavales ilusionados probando las bicicletas a la entrada de la tienda, en la acera, mientras hay aparcados cerca modelos de Seat 1430, 850, Renault 8 ó Simca 1200.

     Enrique Otero fue el primero en exponer que el protagonista debía ser el ciclista y no la bicicleta. Ideó para ello un aparato -el volúmetro- que medía peso, envergadura, cadencia y postura del ciclista. Estos datos se aplicaban sobre la bicicleta, y a cada cliente se entregaba su bici con una numeación única, mediante la cual, Bicicletas Otero sabía quién era el cliente y cuál era su modelo de bicicleta, datos relevantes para posibles mejoras en la máquina.

     Federico Martín Bahamontes guió varias bicicletas de Otero. Marco Giovannetti se alzó con el triunfo en la general de la Vuelta Ciclista a España a bordo de una bicicleta de Otero. Los equipos de ONCE y SEUR corrieron, asimismo, con bicicletas del emprendedor madrileño. También Anselmo Fuerte o Eduardo Chozas. Cada unidad tenía la firma de Otero con el emblema de la empresa, así como una pluma estilográfica adornando las horquillas. Se trataba de expresar simbólicamente que el ciclismo es cultura.

     Enrique Otero padre estudiaba la parte técnica, mientras que de la parte comercial se ocupó el hijo, quien popularizó las bicicletas Otero. Se trataba de una marca conocida en toda españa. Surgió una cascada de ideas concebidas por Enrique Otero padre: diseño de un tándem para ciegos (este fue el inicio de la posterior colaboración durante muchos años con la ONCE y su equipo de ciclismo), popularización de la MTB en España,  o el diseño de una bicicleta con un potenciador en el manillar idónea para correr en velódromos.

     El  COE reconoció la labor de los Otero en este campo. José Manuel Moreno, oro en el kilómetro contrarreloj en los JJ.OO. de Barcelona 92, así como el equipo español de ciclismo en pista al completo, competía con bicicletas de Otero. Ese mismo año, un atentado de ETA contra la Capitanía General de Madrid destrozó la tienda, que se mantuvo cerrada durante tres años, trasladándose en ese tiempo al centro comercial de La Vaguada. Las pérdidas materiales fueron cuantiosas, si bien no hubo que lamentar víctimas mortales en el negocio en esta acción que desgraciadamente se saldó con cinco personas fallecidas.

     Frente al taller y tienda de bicicletas, los Otero abrieron el primer local de ropa exclusiva para ciclistas, si bien este negocio aledaño no pudo mantenerse.

Enrique Otero padre e hijo.

Un negocio con el encanto de los años en un enclave inmejorable.

Enrique Otero hijo.

Sol Otero está al frente del negocio. En esta foto la vemos con la bicicleta diseñada por su padre para la Selección Nacional de Ciclismo en Pista.

Otero, sinónimo de calidad y dedicación.