Emiliano, sus bicicletas y el karma

     Emiliano está convencido de que si una bici es para él, la conseguirá; si no lo es, no será así. Ésta es una ley del karma, últimamente rescatada, pero que también estaba instalada en la sabiduría popular de nuestros mayores. Asimismo, piensa que hay bicicletas que casi mejor que no hubieran llegado a sus manos, pues le han supuesto problemas y quebraderos de cabeza. Emiliano, conocedor de la doctrina hinduísta en lo relativo al karma, es también filósofo de taberna. Sus bicis conocen perfectamente el camino de ida y vuelta al bar. Pintaría antes una bici de blanco y rojo que de verdiblanco; si os gusta el fútbol, sabréis que prefiere a los de Vincenzo Montella a los de Quique Setién.

     Este sevillano de 40 años me ha dado pie a bromas. Hace gala de un gran sentido del humor, y es por esto que me he permitido empezar este post de esa manera. Lo cierto es que sus restauraciones, como vais a ver, son de diez. Ya de crío tuvo bicis de este tipo (una Bicicross BH y una BH California; si bien su sueño era la Star 3). Emiliano no sólo restaura bicis; también muebles y todo tipo de objetos. Ha aprendido muchas cosas sobre restauración de bicicletas a través de tutoriales de internet.

     Emiliano restaura también para otros, aunque tiene una clientela fija, la cual por el momento no tiene intención de ampliar. Su principal ocupación le deja tiempo en los meses de invierno para dedicarlo a este mundillo.

     Emiliano cuenta con un pequeño sótano en la parte baja de su casa, en el que tiene sus bicicletas, y donde restaura. El espacio es limitado, por lo que, generalmente, cuando prepara una bici, tiene que salir otra. Este sevillano tiene un local en su pueblo, pero le gusta bajar a admirar sus bicis con una cerveza, un cigarro y acompañado de buena música.

     La mujer de Emiliano le ayuda en la búsqueda y compra de piezas por internet, pero en el asunto que corresponde estrictamente a la restauración, a Emiliano le gusta manejarse él solo. A nuestro protagonista no le importa desvelar sus contactos de compras ni dar consejo a quien se lo pida sobre tal o cual detalle de la restauración.

     Emiliano me explica que en Sevilla hay mucha afición a la bicicleta, y que, por ejemplo, las bicis de paseo tienen mucha salida entre los universitarios.

     Como he explicado al principio de este post, el karma jugó una mala pasada a Emiliano con una Motoretta GAC. O al menos, esa explicación encuentra, ya que le dio muchísimo trabajo. Se trataba de una unidad que estaba repintada por tres veces a brocha. Le dio tantos problemas que se tomó una semana alejado de esta bicicleta por el estrés que le supuso. El problema es que la bici estaba preparándola para su mejor amigo. Se aproximaban las fechas de Reyes, y al final, le faltaban horas. Pero consiguió terminar la bici para la fecha prevista, aunque los problemas con esa Motoretta empezaron desde el principio: tuvo que contratar dos empresas de transporte para hacerse con ella y le llegó con diez días de retraso. Por otra parte, se le cayó al suelo recién pintada, la arañó montándola... todo un vía crucis hasta llegar a terminarla.

     Hay un bar que es el bar. Cuando decimos "voy al bar", todo el mundo sabe a cuál vamos, a nuestra segunda oficina -por el tiempo que muchas veces empleamos en él, si bien yo ya estoy retirado y hablo de memoria-, a ese local donde conocemos a cada uno de los parroquianos, nos reímos y tenemos conversaciones por lo general intrascendentes, aunque a veces de calado filosófico y a menudo con la vista puesta en arreglar el mundo. El caso es que en el bar todo el mundo se conoce, se sabe "de qué pie cojea cada uno", y se hace vida social después de cada jornada de trabajo. Emiliano restauró una BMX personalizada -no faltaba ni el nombre del chaval- para el hijo del propietario del bar al que nos referimos. Para Emiliano, sólo con ver la cara del padre diciéndole que el chaval no quiere que nadie toque la bici, es motivo suficiente para que la preparación de la bici haya merecido la pena.

     Emiliano sería capaz, llegado el momento, de regalar una bici a quien supiera que iba a darle un buen hogar, exceptuando a un famoso presentador de un programa "del corazón" (¿por qué lo llamarán así?) de Tele 5. Como hemos dicho, las bicis y los muebles ocupan buena parte del tiempo de Emiliano. También es aficionado a la pesca. Cuando era (más) joven practicaba el submarinismo.

     El karma, al que hacíamos referencia al principio, nos explica en una de sus leyes que debemos aprender a dar para poner en práctica lo aprendido. Emiliano da su tiempo, sus conocimientos y hasta algunas creaciones suyas con generosidad, si bien puede que en otra vida un tal Jorge Javier fuese su "bestia negra"...

Esta es la bici "de uso diario" de Emiliano.

Las restauraciones de Emiliano son espectaculares.

Destellantes resultados.

Trickstyler.

Emiliano cuida hasta el último detalle de cada bicicleta.

BH California X4.

Bicicross BH.

Muchas horas de trabajo invertidas producen espectaculares resultados.

Esta bici la restauró Emiliano para el hijo de Avelino "el del bar".

Una francesa en Sevilla.