Orbea Furia de Iván Torres

     En agosto de 2016 puede decirse que nació el mito: Iván acudió a un rastro en Zaragoza, donde adquirió una Bicicross BH con el sillín destrozado, pero en el mismo puesto había algo que llamaba más la atención de Iván: una Orbea Furia verde con algo de óxido y bastante polvo encima. Tras una breve negociación, aportó una pequeña cantidad adicional al titular del puesto y se hizo con esta última bici. Pronto se encargó de quitarle la capa de suciedad que acumulaba la Orbea, y hacer desaparecer el óxido fue una labor que le ocuparía un tiempo. El resultado, tras dotar a la unidad de un faro que compró en un mercadillo, y de una bocina cromada, es una bici muy especial, casi un signo de identidad por el que Iván es conocido en su barrio, en pueblos aledaños a la capital maña y en redes sociales.

     Iván, aficionado a los coches clásicos y a todo tipo de objetos antiguos y viejunos, forma parte de varios grupos de automóviles de ese tipo en facebook, y empezó a aportar fotos de coches que veía por su ciudad. Más tarde se le ocurrió fotografiar los coches y furgonetas colocando al lado de ellos su Orbea Furia, para ambientar las composiciones fotográficas en la época de los 80. Así nació la leyenda, que tuvo una gran mayoría de seguidores y algunos pocos detractores.

     La afición de Iván a restaurar bicicletas empezó con una GAC infantil que compró a precio de ganga y vendió al de una semana a un coleccionista, tras limpiarla y ponerle una cámara nueva. Desde entonces han pasado por sus manos bastantes unidades. No le pesa haberlas vendido, pero a la que más cariño tuvo fue a una Orbea Dakar que vemos en una fotografía abajo. Se trata de una poco común y de gran estética BMX, muy cómoda de manejar, a decir de Iván.

     Nuestro protagonista ha sido propietario de tres Orbea Furia, dos de ellas de color rojo. Una de ellas fue a parar a Barcelona, y la otra la tiene en venta actualmente. A Iván le han ofrecido cantidades nada desdeñables por su Orbea Furia verde, pero al tratar este tema, es tajante: no está a la venta.

     Este zaragozano está satisfecho de la restauración de su Orbea Furia, pero entre el resto de bicis que han pasado por sus manos, también destaca una GAC que consiguió en Soria, mediante una curiosa historia: conoció a una chica por redes sociales, y con el tiempo, ella le invitó a acudir a una concentración de coches clásicos en tierras del Duero. Iván asistió a ese evento, y en la provincia de Soria vio una vieja GAC al lado de un Renault 11. Preguntó a un señor por el propietario de la bici, resultando que era aquél a quien preguntaba. Tras tantearle sobre una posible venta, el dueño de la GAC regaló ésta a Iván. Es una bici en la que, pese a no tener coste de adquisición, nuestro protagonista ha invertido bastante dinero, y antes de venderla por un precio inferior a su valor, ha preferido donarla a un proyecto de pequeño museo de objetos relacionados con Correos, Telégrafos y Loterías y Apuestas del Estado, donde se le colocará un distintivo de Telégrafos para hacer una réplica de bicicleta de ese Cuerpo.

     Iván descubrió por mediación de un amigo La Ciclería, un local donde prestan herramientas y asesoramiento para la reparación y restauración de bicicletas, y que se encuentra en la calle Gavín de Zaragoza. El negocio dispone de bar, lo que da lugar a poder socializar y compartir esta afición. Nuestro protagonista hace arreglos (frenos, sustitución de cambios de marcha enteros, etc), así como lo que él llama "lavados de cara" de bicicletas, a cambio de una pequeña compensación económica.

     Iván es bien recibido en los pueblos cercanos a la Capital de Zaragoza, donde mucha gente le conoce por su bicicleta. Es habitual que se quieran sacar fotos con la Furia y su dueño. En Cariñena, a donde se desplazó en tren, se encontró con una modificación de una Orbea Furia transformada en triciclo. A veces acaba con las rodillas destrozadas después de hasta cinco horas de trayecto con su inconfundible bici verde, aunque dicen que sarna con gusto...

     Este maño se traslada con la imaginación a otra época cuando recorre carreteras poco transitadas a bordo de su bicicleta, con la esperanza de encontrar sitios olvidados o que en años no han sido visitados. Le gusta el contacto que se produce con la naturaleza, y la ausencia de ruidos y prisas propios de la urbe.

     Me dice mi amigo Iván que volvería a comprar esta emblemática bicicleta y a invertir cada euro que ha gastado en ella, y es que las recompensas han merecido la pena con creces. Me despido de él vía whatsapp y lo imagino desapareciendo por tierras mañas con su bici mimetizándose con el paisaje de los pueblos aledaños a la Capital. Si le veis por Zaragoza, saludadle, que es un tío muy majo y dicen que de vez en cuando invita a una Ámbar...

 

 

 

 

 

La Orbea Furia de Iván Torres en La Ciclería.

La bici de Iván poco después de adquirirla éste.

La bici tenía una tupida capa de polvo cuando Iván la compró en el rastro de Zaragoza.

En su barrio, en pueblos cercanos a la capital zaragozana y en redes sociales, Iván es conocido por su Orbea Furia verde.

Dos preciosas unidades de Orbea Furia.

En la actualidad, la Furia verde de Iván tiene una compañera roja, la cual está en venta.

En un pueblo soriano regalaron a Iván esta GAC.

Muy buena restauración de la GAC con la que fue obsequiado Iván y cuyo destino es un proyecto de pequeño museo.

Camiseta pintada a mano por Pili da Silva. Como todas las creaciones de la artista leonesa, genial.

La popular Furia verde delante de una Mercedes-Benz MB100 de primera serie.

Junto a un precioso Vespacar.

Al lado de un espectacular Gran Torino, sin desentonar.

La Orbea de Iván y un Fiat 850 Sport Spider de primera serie.

Esta Orbea Dakar pasó por las manos de Iván. Es una de las bicis a la que más cariño ha tenido.

Iván y su Orbea Furia, inseparables.